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Museo Arqueológico, Etnográfico Aucense

Museo Arqueológico, Etnográfico Aucense
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Localidad: Villafranca Montes de Oca

CONTEXTO ARQUEOLÓGICO

 

Los diversos materiales arqueológicos depositados en la Casa del Concejo fueron hallados de forma casual en yacimientos del entorno y se encuentran custodiados en este lugar fruto, en la mayoría de los casos, de donaciones particulares.

Junto a la mayor parte de los materiales consta su procedencia lo cual ha sido  de  gran  ayuda  a  la  hora  de  conocer  de  qué  enclaves  arqueológicos proceden, todos ellos registrados en el Inventario Arqueológico Provincial (I.A.P.).

Tras la consulta del I.A.P. se ha conocido que diversas intervenciones arqueológicas han llevado a que en este municipio se encuentren catalogados 17 enclaves arqueológicos (2 en la localidad de Ocón y 15 en Villafranca). A continuación se muestran los datos más representativos (tomados del IAP) de los aquellos yacimientos de los que proceden parte de los materiales arqueológicos custodiados en la Casa del Concejo.

Por otra parte, se ha realizado una consulta en el STC a fin de conocer las intervenciones arqueológicas –prospección y/o excavación- que pudieran haberse llevado a cabo en este término municipal, habiéndose hallado un total de 10 informes técnicos1. A continuación se exponen los datos más representativos de las excavaciones arqueológicas realizadas en enclaves de los que proceden parte de los materiales custodiados en la Casa del Concejo.

¾      Manero Sáez, C (1988): Durante la segunda semana de agosto de 1988

Carlos Manero Sáez realizó una intervención en el Real Hospital de San Antonio Abad, construido en el siglo XVIII, si bien reaprovecho una construcción anterior del siglo XII. La intervención tuvo lugar con motivo del proyecto de restauración del edificio. Se trabajo en la limpieza del refectorio y dormitorio y se excavó en una habitación interior ciega contigua al refectorio. Se realizaron dos sondeos que permitieron documentar niveles de pavimentación, rellenos y echadizos. Entre los escasos materiales registrados se citan “restos de cerámica pertenecientes a cuencos o escudillas, con interiores vidriados de coloración amarillenta”, los cuales fecha en el siglo XVII.

¾    Manero Sáez, C. y Manuel, P. (1989): En agosto de 1989, estos dos arqueólogos dirigieron una nueva intervención en el hospital de peregrinos, con el mismo motivo que generó la anterior. A partir de la planimetría se deduce  que  la  intervención  tuvo  lugar  mediante  la  realización  de  siete sondeos, que permitieron conocer el sistema constructivo y la evolución constructiva del edificio desde época medieval. Tanto por dicha planimetría como por los datos que aporta el informe, la mayor parte de los restos descubiertos se corresponden con restos constructivos, sin embargo, se desconoce si se hallaron restos muebles y si se depositaron en el Museo de Burgos.

¾     Manero Sáez, C. y Huarte, M.J. (1989): En octubre 1989 se realizó esta excavación en el yacimiento “Vega Bajera” con motivo del hallazgo casual en

1988 de un fragmento de mosaico romano durante las laboras de arada. La aparición de estos restos, tal y como se cita, comenzó a ser frecuente tras la concentración  parcelaria  y  la  realización  de  las  tareas  de  arada  con maquinaria  pesado,  especialmente  en  una  zona  con  tierras  de  escasa potencia. Para su documentación se trazaron inicialmente varios sondeos, los cuales, en vistas de la proyección de los hallazgos, fueron ampliados. Entre los materiales hallados se encuentran vertidos modernos (lozas, vidriados) en los niveles superiores, teselas, TSH y restos constructivos romanos. La interpretación de los restos hallados llevó a interpretar que la excavación se realizó   en   una   casa   romana   de   la   que   se   detectaron   hasta   cuatro habitaciones.

¾     ARCHEOS, S.L. (1992): Entre mayo de 1992 y 1993, Jaime Nuño, Carlos Manero y Fernando Pérez, con motivo de la restauración de la ermita de San Félix, realizaron una intervención en la zona del ábside, abarcando unos 16 m2, donde se documentaron restos constructivos, escasos materiales arqueológicos, fundamentalmente de época moderno-contemporánea y algún resto de TSH y dos estelas funerarias –procedentes de los yacimientos romanos del entorno- ; además de diversos restos humanos.

III. INVENTARIO DE MATERIALES ARQUEOLÓGICOS

Como ya se ha avanzado, la presente actuación ha tenido como objeto el inventariado de las piezas depositadas en las dependencias de la Casa del Concejo de Villafranca de Montes de Oca (Burgos), todas ellas procedentes de diversos lugares tanto del casco urbano como de varios yacimientos ubicados en su municipio.

Como parte del trabajo desarrollado y a fin de facilitar la identificación de cada una de las piezas, se ha procedido a su siglado. Dado que esta intervención carece de un permiso específico concedido por la CTPC de Burgos, de acuerdo con los técnicos del Museo de Burgos, se ha optado por el siguiente siglado: en primer lugar consta el código provincial (09), seguido del municipal (431) y el año en curso (2010); siempre y cuando ha sido posible conocer la procedencia de los restos, se ha puesto en relación con la clave identificativa de cada enclave en el IAP; y, por último, el número de registro de cada pieza.

De este modo se han inventariado lotes procedentes de hasta 6 yacimientos registrados en el IAP con los siguientes códigos:

· Castro de Somorro: 09/431/2010/02-01/nº registro

· La Torre: 09/431/2010/02-02/nº registro

· Castillo: 09/431/2010/02-05/nº registro

· San Blas: 09/431/2010/02-06/nº registro

· San Felices: 09/431/2010/02-08/nº registro

· Vega Bajera: 09/431/2010/02-11/nº registro

En este sentido es necesario señalar que todas las piezas puestas en relación con alguno de estos yacimientos, se ha realizado en base a las anotaciones que de manera voluntaria y tras donaciones particulares, constan en la Casa del Concejo junto a las propias piezas.

En cuanto a los restos de estos enclaves, mayoritariamente se trata de piezas cerámicas clasificadas siguiendo un orden establecido –bordes, fondos, fragmentos de pared decorados y lisos-. Tras estas se ha inventariado el resto de elementos latericios –tégulas o fragmentos de ladrillos fundamentalmente-   y, finalmente otro tipo de elementos: pétreos y elementos metálicos (Anexo I).

Junto a los materiales procedentes de estos enclaves, se encuentran depositadas  otra  serie  de  piezas,  donadas  igualmente  por  vecinos  de  la localidad, cuya procedencia concreta no puede establecerse o ponerse en relación con enclaves del IAP.

Se trata básicamente de elementos pétreos –algunas estelas y elementos de  decoración  arquitectónica-  (Anexo  I)  que  se  han  identificado  siguiendo  el criterio señalado, en este caso con la ausencia de la clave identificativa del IAP, quedando del modo siguiente: 09/431/2010/nº registro.

III.1. Análisis de los materiales arqueológicos inventariados.

VEGA BAJERA (09/431/0002/11)

Abordando de modo sucinto el estudio de los diferentes restos materiales depositados, hay que señalar que una parte importante de los mismos procede del yacimiento VEGA BAJERA (09/431/0002/11) para el que la ficha del IAP aporta una adscripción cronocultural “Altoimperial-Tardorromano posible”.

De este enclave procede una importante colección de cerámica de clara cronología altoimperial. Entre esta destaca sin duda el lote de T.S.H. Se trata de piezas en general de muy buena calidad, de pastas generalmente rosáceas que incluyen finas partículas de calcita y barnices, rojizos o de tonalidad marrón- achocolatada, en general densos y brillantes. Desde el punto de vista formal, el elenco de formas constatadas es amplio, abarcando un amplio espectro cronológico. Contamos así con formas características de los primeros compases de las producciones hispánicas como es el caso del cuenco carenado Hisp 29 o del vaso de paredes rectas Hisp. 30. Junto a estos vasos comparecen también abundantes fragmentos asimilables al característico cuenco de perfil hemiesférico Hisp. 37, que comienza  a facturarse a partir de época flavia (hacia el 70) para perdurar durante los siglos II y III, evolucionando posteriormente hacia el tipo tardío. Estos cuencos se presentan mayoritariamente en su perfil más habitual aunque también hay que señalar la presencia de alguna pieza de borde almendrado (Hisp. 37b) variante que no parece que pueda perdurar más allá de los primeros compases del s. II. (ROMERO, 1985;  ROMERO, 1998; ROMERO y RUIZ, 2005) (LÁMINA 1.1 y 3)

Las decoraciones que orlan estos vasos abarcan igualmente un amplio lapso  cronológico.  Contamos  así  con  claros  ejemplos  asimilables  a  los  tres grandes estilos sistematizados para estas producciones: imitación gálico, metopas y círculos (LÁMINA 1.5, 6 y 7).

Cronológicamente hablando el más temprano de ellos es el de imitación gálica, representado en nuestro caso por un fragmento de pared correspondiente a un cuenco Hispo 29 en el que se diferencian dos frisos de finas guirnaldas. Mucho más abundantes resultan los esquemas metopados presentes en vasos del tipo 29, 37 o 30. Se trata de piezas de indudable calidad en las que, en el interior de espacios compartimentados por series de ángulos y bastoncillos verticales, se representan finos punzones no sólo vegetales –rosetas, palmas o palmetas- sino también figurados. Reconocemos así la presencia de diversos tipos de ánades o patos y de cuadrúpedos, como liebres, cánidos o ciervos. Hay que destacar incluso la presencia, en un pequeño fragmento de pared, de parte de una figura humana con coraza y lanza. En cuencos identificables, lógicamente, con el tipo 37 documentamos esquemas característicos del esquema de círculos. Contamos así con piezas en las que se representan círculos de amplio diámetro, al modo de los medallones de las piezas sudgálicas, en cuyo interior se documentan punzones vegetales –rosetas generalmente- o animales -ánades-,

que conviven con otras en las que se suceden círculos concéntricos, sogueados, lisos y/o segmentados de menor diámetro, de cronología ligeramente posterior. Resulta frecuente que estos elementos circulares se encuentren separados por bastoncillos  o  columnas  verticales  rematadas  en  cimacios  triangulares  o,  en menor medida, en pequeñas palmetas de formas también triangulares.

Para completar el panorama decorativo, y al margen de estos tres grandes estilos, hay que señalar también la presencia de una pieza que presenta un friso con decoración de rombos en resalte, decoración ésta que resulta característica de un momento avanzado del s. II.

Junto a estas piezas decoradas conviven otras asimilables a formas lisas, entre las que volvemos a constatar la misma disparidad cronológica (LÁMINA

1.2).  Contamos  así  con  algunos  fragmentos  de  bordes  correspondientes  al cuenco Hisp. 8, de amplia perduración cronológica y con algún fragmento de borde correspondientes a los tipos Hisp. 10 o al plato Hisp 15/17, este último de un perfil muy abierto encuadrable ya en el s. II. Junto a estas piezas comparecen algunos fragmentos de fondos de copitas, de pie muy destacado, que sin duda han  de  corresponder  a  perfiles  asimilables  a  los  tipos  Hisp  24/25  o  27,  en cualquier caso de pequeño tamaño y cronología que no creemos en ningún caso que pueda exceder el s. I de nuestra era. Una de estas piezas presenta al interior, en el fondo, un sello de alfarero enmarcado por una pequeña cartela rectangular, lamentablemente ilegible (LÁMINA 1.4).

Finalmente hay que destacar la presencia de una copa del tipo Hisp 35 que, tanto por las características de pasta y barniz como por su perfil –borde vuelto recto o incursado hacia arriba y sin decoración a barbotina- ha de corresponder a un momento avanzado del s. II sino ya al tercero (LÁMINA 1.2, pieza nº 5).

En definitiva, se trata de un conjunto que incluye piezas de variada cronología, encuadrables entre los primeros compases de la segunda mitad del s. I –representada por esos cuencos carenados 29 o por las decoraciones de imitación gálica- y los siglos II o incluso III, valorando la presencia de esa copa Hisp. 35. El grueso de las piezas sin embargo podrían encuadrarse perfectamente en contextos de época flavia o ligeramente posteriores: último tercio del s. I- primeras décadas del s. II.

Junto   a   estas   piezas   de   sigillata   comparecen   también   otros   tipos cerámicos. Se encuentran depositados así algunos fragmentos asimilables a las producciones de cerámica de tradición indígena, de pastas anaranjadas bien depuradas y compactadas. Desde el punto de vista formal se reconoce la presencia de al menos tres recipientes cerrados de perfil globular, de borde exvasado y corto cuello marcado (LÁMINA 1.8). Muy significativa, y muy habitual en los contextos altoimperiales, resulta también la presencia de algunos fragmentos correspondientes a fustes de copas que representan en algún caso perforados al interior. Dos de estas piezas presentan una marca en forma de aspa al exterior. Otra de ellas presenta molduras en forma de estrías concéntricas (LÁMINA 1.9).

Por último se documentan también producciones de cerámica común. Destacan los tipos de tosca factura, de pastas mal decantadas que incluyen partículas de mica y cuarzo.  Desde  el  punto  de  vista  formal se  reconoce  la presencia de una de las características ollas de borde exvasado, corto cuello marcado y arranque de pared globular, de una cazuela de borde vuelto horizontal y pared globular y, en pasta ligeramente mejor depurada, de un fragmento correspondiente a una jarra de borde   trilobulado. Se encuentran depositados también tres fragmentos de bordes correspondientes a grandes vasos de almacén de perfil globular (LÁMINA 1.10).

De   este   yacimiento   proceden   también   cuatro   pondera   de   perfil troncocónico, decoradas en dos casos con aspas en la cara menor (LÁMINA

1.11).  Son  abundantes  también  los  fragmentos  de  tégulas,  de  pestañas  de sección trapezoidal y los ladrillos macizos que presentan diferentes incisiones y líneas marcadas con los dedos.

Claro indicador de la importancia del yacimiento, y de su identificación funcional como villa, resulta la presencia de dos grandes fragmentos de mosaico, en los que alternan, en un esquema geométrico, teselas blancas de caliza junto a otras de tamaño ligeramente menor de tonalidad negruzca (LÁMINA 2.1). Asimismo se encuentra depositado también parte de un tambor de columna que lógicamente  incide  en  el  importante  status  del  enclave.  Finalmente  hay  que apuntar  también  la  presencia  de  algunas  piezas  de  molino  circular  (cama  y solera) de granito procedentes de este enclave (LÁMINA 1.12).

CASTILLO (09/431/0002/05)

Mucho menos abundantes resultan las piezas procedentes del yacimiento de CASTILLO (09/431/0002/05), para el que se aporta una adscripción en la ficha de inventario de “Pleno/bajomedieval segura”.

De aquí procede un conjunto de piezas cerámicas de pastas marrones depuradas cubiertas al exterior con ligeros engobes marrones (LÁMINA 2.3). Se documentan algunos fragmentos de cuello o borde con arranque de amplias asas de cinta con acanaladura central que han de corresponder a piezas cerradas así como un fragmento de asa con punteado impreso. Junto a estas se documentan también producciones esmaltadas, de pastas similares a las anteriores y superficies  cubiertas  con  vidriados  verdes  correspondientes  igualmente  en general a formas cerradas (LÁMINA 2.2). Algunas de estas piezas se encuentran decoradas, bajo el esmalte, con líneas incisas rectas o, en un caso, una sola línea ondulada.  Este tipo de producciones esmaltadas no comparecen en contextos del norte peninsular hasta el s. XIV (MATESANZ, 1995), cronología esta, bajomedieval, que parece acertada para las piezas depositadas, a juzgar también por la presencia de esa asa punteada, recurso este muy habitual por ejemplo en los contextos bajomedievales de la ciudad de Valladolid (VILLANUEVA, 1998).

Como procedentes de este yacimiento se encuentran también depositadas cuatro tuberías de cerámica en buen estado de conservación, de grandes dimensiones y cierre machi-hembrado, que se encuentran revestidas al interior con vidriado melado, así como cuatro proyectiles pétreos esféricos de diámetros que oscilan entre los 22 y los 39 cm (LÁMINA 2.4).

CASTRO DE SOMORO (09/431/0002/01)

Un lote reducido de las piezas depositadas procede del yacimiento de CASTRO DE SOMORO (09/431/0002/01), para el que se aporta una cronología “Hierro II, Altoimperial, Alto y Plenomedieval posible”.

Las piezas cerámicas depositadas en la casa de la villa resultan sin embargo de clara adscripción tardorromana. Se trata de tres fragmentos de T.S.H.T, de pasta anaranjada y barniz muy endeble también anaranjado (LÁMINA

2.6). Se trata de un pequeño borde, de un fondo plano con pequeño umbo central, correspondiente posiblemente a una botella,   y de un fragmento de pared, sin barniz al interior, con un esquema característico del segundo estilo decorativo. Se trata de un doble círculo o semicírculo concéntrico relleno de línea quebrada en zig-zag. Este tipo de piezas resultan perfectamente encuadrables en lo que Juan Tovar ha dado en llamar segundo ciclo expansivo de la T.S.H.T encuadrable ya a partir del último tercio del s. IV (JUAN TOVAR, 2000).

De   este   yacimiento   proceden   también   dos   gruesos   fragmentos   de pavimento de opus signinum, así como dos molinos de vaivén, una piedra que parece haber sido utilizado como mano de molino y un fragmento de molino circular de granito (LÁMINA2.5)

SAN FELICES (09/431/0002/08)

Del yacimiento de SAN FELICES (09/431/0002/08), de adscripción “Tardorromano posible y Visigoda, Alto-pleno y bajomedieval segura” procede un fragmento de ladrillo  plano  y  una  tégula  de  pestañas  de  sección pseudotrapezoidal (LÁMINA 2.7). Asimismo se documenta parte de la basa de una columna y un bloque prismático pétreo con un amplio rebaje circular en una de sus caras. Por último procede también de este yacimiento parte de un epígrafe muy fragmentado y deteriorado en el que apenas si alcanzan a diferenciarse algunas letras (Ver ficha epigráfica).

SAN BLAS (09/431/0002/06)

De la antigua ermita de SAN BLAS (09/431/0002/06), de adscripción “Moderna posible, Contemporánea segura” proceden cuatro fragmentos de capiteles.  Presentan  forma  semicircular  estando  rematados  por  un  cimacio circular y remate fusiforme compuesto por 5 o 10 nervios torneados sobre sí mismos (LÁMINA 2.8).

LA TORRE (09/431/0002/02)

Del yacimiento de LA TORRE (09/431/0002/02) de adscripción “Tardorromana y Plenomedieval posible” se encuentran depositadas dos piezas que, al parecer, se recuperaron dentro de un aljibe presente en el yacimiento, y que sin duda hay que interpretar como aportes muy posteriores. Se trata de un odre de cuero y de un peine de hueso de diferente matriz en sus dos laterales útiles.

Otros

Junto a estos materiales, se encuentran depositadas algunas otras piezas de las que se desconoce su procedencia. Es el caso de una serie de epígrafes, en algún caso de clara adscripción romana (ver fichas epigráficas) y en otros de momentos muy posteriores; de una estela discoidal con roseta de seis pétalos, de base troncocónica; de otras piezas pétreas como un bloque prismático con amplio rebaje  cónico  al  interior  (posible  cantarera?.  (LÁMINA  2.11);  un  capitel  de alabastro  decorado  con  gruesas  hojas  de  acanto,  que  parece  haber  sido reutilizado como contenedor posiblemente de agua, a juzgar por el rebaje circular que presenta (LÁMINA 2.12); parte de un molino de granito de grandes dimensiones o un bloque pétreo con rebaje interior utilizado como canalización procedente, según reza en la leyenda, del Real Hospital de San Antonio Abad (LÁMINA 2.10). Esta procedencia se aporta también para una gran tinaja de borde envasado, cubierta al interior con vidriado melado (LÁMINA 2.13), y para una reja de hierro forjado rematada en el frontal con una cruz, flanqueada con elementos en espiral (LÁMINA 2.9). Finalmente se encuentra depositada una escudilla de cerámica, propiedad de uno de los vecinos  de  la  localidad.  Se trata de una pequeña pieza de 13 cm de diámetro con vidriado verde jaspeado al interior y cuya cronología podría remontarse al s. XVIII.

IV. CONCLUSIONES

El inventario y análisis de los restos arqueológicos depositados en la Casa del Concejo, ha permitido:

•   solventar   la   ausencia   de   registro   arqueológico   que   de   cara   a   la administración existía hasta el momento;

•   obtener un mayor conocimiento histórico-arqueológico de restos hallados y por tanto de los enclaves del entorno de Villafranca Montes de Oca:

•   conocer que, al menos la mayor parte de los restos, fueron hallados de manera casual en yacimientos del entorno, muchos de ellos conocidos y registrados en el IAP, no pudiendo determinar si algunos de estos restos pudieran proceder de excavaciones arqueológicas (con permiso de excavación) realizadas en enclaves arqueológicos del entorno.

•   que los restos custodiados en este lugar ha sido fruto mayoritariamente de donaciones particulares.

Por  tanto,  tras  dar  cumplimiento  mediante  el  presente  documento  al acuerdo de la CTPC, será este órgano competente en materia de Cultura, el que determine, si lo estima necesario, adoptar nuevas medidas de cara a garantizar la salvaguarda del Patrimonio mueble depositado en la Casa del Concejo de Villafranca Montes de Oca.

 

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